miércoles, 20 de octubre de 2010

El apartamento (capítulo 2)

El capítulo anterior me quedo con un apartamento del que ninguno de mis contactos me había dado referencias.


En el interior hay, lavadora, nevera, horno, un lavavajillas, una mesa y unos sillones en el comedor. Una cama de matrimonio, dos armarios y una mesita en la habitación. La primera vez que lo vi no había absolutamente nada. También esperaba unos cubiertos, vasos, platos y algunos utensilios varios del hogar. Pero no hay nada de eso. Tengo que comprarlos. No me hizo gracia al principio. Pero bueno, iré comprando las cosas poco a poco según la necesidad. Para empezar tengo una cubertería de plástico. Es de color blanco. Una de las cosas buenas del plástico es que no se rompe cuando se cae al suelo. Si el cuchillo topara por accidente con uno de mis dedos no me corto. Impresionante ¿verdad?
Para entrar al apartamento hay que cruzar cinco puertas, cuatro cuando es de día. La quinta está abierta por el día y la cierran por la noche.
Si es de noche, después de abrir la primera puerta metálica con rejas, entras en una pequeña calle que pertenece al edificio. Luego, a la izquierda, subes por unas escalares y hay otra puerta metálica con rejas. Después de esta hay otra pequeña calle. Se puede ir recto o girar a la derecha. Yo giro a la derecha y luego a la izquierda donde encuentro la tercera puerta, que es la de mi edificio. Después de abrirla subo escaleras hasta el primer piso. Luego encuetro la cuarta puerta, la cual no está cerrada y se abre empujando y al fondo del pasillo ya tengo la puerta del apartamento. Esto parece complicado pero es más complicado aún cuando en la primera, en la segunda y en la tercer puerta hay que poner un código de cuatro dígitos para entrar.
¿Para que tanto código?¿No sería mejor unas cerraduras? Esto parece una cárcel o una guarida de espías. Ya lo tengo!, estoy aquí porque me quieren introducir en la organización, pues nada, seré un espía.
Ya me veo riendo a carcajadas el día que me quede tirado en la calle porque el aparatejo donde se pone el código no funciona. Si algún día me emborracho no voy a poder entrar en casa, cualquiera se acuerda de los códigos borracho. Espero que ese día no me echen de la organización, yo quiero ser espía.

2 comentarios:

  1. Hola Eugenio!
    No me puedo creer que haya dado contigo!Internet hace milagros...
    Felicidades por tu nuevo apartamento. Yo también disfruto del placer de vivir sola desde hace unos años y desde hace dos meses lo hago en Córdoba (Argentina).Espero que esta coincidencia buscada nos permita romper tantos años de silencio. Hay mucho que contar desde nuestras tardes en el café-librería de Dublín...cómo me gustaba aquel lugar.

    Un beso fuerte

    Tania

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  2. Hola Tania

    Escribeme a oinegu@yahoo.es

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