miércoles, 18 de agosto de 2010

Día 6

Con un socorrista tengo bastante para empezar la jornada. A las nueve de la mañana me vienen dos.
¿Qué hacéis aquí las dos?. Estamos en el horario, dicen ellas. La que hace el horario en ocasiones se le va la cabeza y a veces me faltan socorristas y a veces me sobran. A Rosa la seca y Jessica Franco no les importaría irse a casa, es más, desearían hacerlo. Decido enviar a casa a Rosa la Seca por un par de horas y ella está contenta y feliz con la decisión.
Hay una nueva chica en recepción. Jessica Franco me advierte que la nueva, aún trabajando varias semanas, sigue teniendo dudas y es muy pesada preguntando cosas. Ya será menos, le digo yo.
A las 9:10 recibo la primera llamada. ¿Puedes venir a recepción? Ahora mismo. A las 9:30. 9:40, 10:00, a las 10:20 me vuelve a llamar y a las 10:30 estoy harto de salir a solucionar dudas. ¿Por qué me pasarán estas cosas? A las once doy gracias a Santa Ursula porque llega Rosa la Seca y le dejo como encargada resolvedora de dudas.
Manolo King Kong, un tipo que enseña salvamento acuático a un grupo de niños y utilizaba la piscina a su antojo en vez de las dos calles que tenía alquiladas, ya lo tengo dominado y utiliza sus dos calles sin darme problemas.
Hoy estaba Manolo y también había otro hombre impartiendo un curso de monitor de natación. A los dos les tengo que dar un espacio en la piscina y a los dos les digo antes de entrar donde deben ponerse.
Después de hacer sus clases respectivas de teoría, los dos entran a la misma hora en la zona de agua y los dos no saben donde ponerse para impartir sus cursos. Yo no sé para qué digo las cosas. Con sus caras de desconcierto y un debate entre ellos, les vuelvo a repetir que uno va en la zona profunda y el otro en la zona no profunda. Barrio Sésamo no les caló.
¿A qué tipo de colegio han ido estos personajes?

miércoles, 4 de agosto de 2010

Día 5

En el quinto día como jefe trabajo con María Macho en recepción, Musculman en el gimnasio, Rizos y Rosa la Seca en la piscina.
Las nueve de la mañana y María Macho no aparece. Se retrasará un poco. Viene Rizos y me dice que María no vendrá, se lo dijo ayer.
La alegría me desborda. No hay nadie para cubrir recepción y me tengo que quedar atendiendo a la gente porque ni Rizos ni Musulmán saben como manejar el programa del ordenador. A las once viene Rosa la Seca. Ella si sabe, trabajaba de socorrista pero la voy a poner en recepción. A las once tengo una clase de natación y no tendré tiempo para cambiarme y preparar la clase. Viva la alegría
Soy un recepcionista con poca experiencia, muchos cosas no las sé. Por ejemplo: No sé como se utiliza la máquina para pagar con tarjeta de crédito, rezando estuve para que no viniera nadie con tarjeta. El tercer cliente, un hombre con dos niños, no tiene dinero en efectivo y saca la tarjeta de crédito. Se me queda más cara de tonto. Meto la tarjeta en la máquina pongo el precio en el ordenador y aquello no funciona. La saco, la meto ( nada sexual) y sigue sin funcionar. Otros días si funcionaba, dice el hombre, como queriendo decir, no tienes ni idea, pringao. Respiro y como no le puedo pegar, le digo que pague cuando salga. Afortunadamente sale cuando llega Rosa la Seca.
Después de aprender el funcionamiento del aparato, otro día en una sustitución entre semana y también en recepción, volvió a venir el mismo hombre con sus dos niños y cuando estaba ansioso por demostrar mi habilidad en el mundo de las tarjetas, se mete las mano en el bolsillo y en vez de darme la tarjeta paga con dinero. No pude sacarme la espina del primer encuentro, pero esto no acabará así, me he quedado con su cara.