jueves, 14 de octubre de 2010

El apartamento (capítulo 1)

Vivo en un nuevo apartamento. La búsqueda empezó cuando un amigo polaco, de Polonia, me sugirió (mientras estábamos en la sauna ) la idea de vivir juntos. Para las mentes enfermas, el polaco tiene novia. Aunque pensando, la novia está en Polonia. De todas formas no es mi tipo. A mi me gustan con pechos, sin miembro entre las piernas y sin antecedentes de haberlo tenido.
Después de tres años viviendo solo en un pequeño estudio, no me hacía a la idea de compartir hogar y después de decirle si al polaco, yo no sé porque se lo dije, me entró pánico. El proyecto polaco, era empezar a buscar un sitio en treinta días con dos más. Los otros dos también tenían novia y también estaban en Polonia. Esto de las novias en Polonia es un poco sospechoso.
Yo te llamo, le dije. Al día siguiente empecé la búsqueda de apartamento para mi solo.
El primer apartamento era nuevo, con vistas al lago. Me lo enseñó un hombre muy amable. Insistió mucho en que los muros eran muy gordos y que no se oía nada los ruidos de la calle. Unos amigos estuvieron viviendo allí y me dijeron que se oye mucho ruido de madrugada por la carga y descarga de camiones. Iba con la idea de no quedarme el apartamento, solo quería verlo
El segundo era de segunda mano o de primeras personas(De segunda mano es una raqueta de tenis usada, aunque debería decirse de primera mano porque ya ha pasado por unas primeras manos). En fin. El hombre que me lo enseñó no me transmitía confianza. No me hacia contrato y luego los amigos de antes me comentaron que el hombre tenía un chanchullo ilegal con el dueño o algo así raro.
El tercer apartamento era viejo, estaba encima de una tienda de muebles. Me lo enseñó el dueño de la tienda de muebles. Un hombre majo, aunque decía que la basura la podía tirar donde quisiera. La puedes tirar en tu trabajo. ¿Qué dices loco? Pensé. No me veía yendo a trabajar con la mochila llena de basura.
El cuarto era viejo por fuera pero nuevo por dentro (parece una adivinanza), estaba encima de un restaurante chino. Me gustó, pero unos amigos, los mismos que me aconsejaron en el primer apartamento y en el segundo, también habían vivido allí y decían que olía constantemente a comida china.
El quinto era para compartir, podría haber llamado al polaco.
Cansado de buscar, al final me quedé con el sexto. Es nuevo, cerca del lago pero sin vistas a este. Estuve llamando a mis contactos por si alguien había vivido allí o tenían algún conocido o habían escuchado algo del sito, pero nadie me dijo nada.

Continuará......

En el siguiente capítulo:

1. El apartamento está encantado.
2. Tengo una vecina nimfómana.
3. Parece un sitio de espías porque hay muchos códigos.

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