En el capítulo anterior oia a mi vecina jadear y cuando lo hacia tambien oía a un perro y a un gallo.
Lo del perro lo asociaba a que la mujer se lo estaba haciendo con el animal, pero lo del gallo, no lo podía entender a menos que también se esté cepillando al gallo.
Al final y después de varias largas escuchas con la oreja a la pared he llegado a la conclusión que el ruido procede de la nevera. Es sorprendente.
La nevera o está embrujada o yo tengo mucha imaginación.
Un Domingo, después de trabajar, abro la puerta de mi edificio y la alarma de incendios está sonando. Por la alarma me alarmo( un juego de palabras) Subiendo las escaleras, pienso en la posibilidad de encontrar fuego en mi apartamento. ¿Habré dejado algo encendido? Me veo andando a gatas por el suelo con una nube de humo por encima de mi cabeza y luego luchando contra el fuego como Heman(master del universo) . Aunque no sé si Heman luchaba contra fuegos.
Toco la maneta de la puerta a golpecitos por si está caliente pero no lo está . Toco la puerta y no desprende calor. El ambiente no huele a quemado. Abro la puerta, recorro el apartamento y no hay fuego ¿Qué raro? La alarma sigue sonando. Ando por el edificio por si el fuego está en otro sitio y no hay nada. Voy al panel de control y pone que hay fuego en el pasillo tres, pero en el pasillo tres no hay fuego. Habrá saltado la alarma sola, pienso. Intento desconectar el ruido pero no puedo. No sé a quien llamar para que la desconecten porque a ser Domingo la inmobiliaria que gestiona el apartamento no abre hasta el Lunes y no tengo ningún teléfono para llamar a la oficinista y descarto llamar a los bomberos. Decido pasar de la alarma y ya iré a la oficina a la mañana siguiente
19 horas después.
La alarma sigue sonando, el edificio sigue en pie y no hay fuego. Voy a la oficina y hay una nueva oficinista. Le cuento que la alarma está sonando desde ayer y dice: y ¿que quieres? Abofetearte es la primera cosa que se me pasa por la cabeza, pero no se lo dije. Con la idea de que hay gente lenta para procesar información y sacar conclusiones de la información dada, le comunico que me gustaría parar la alarma. Podría vivir con el ruido perfectamente porque solo me molesta cuando subo las escaleras, pero si puedo elegir, prefiero vivir sin ruido. Llama a un electricista y por la tarde vuelve a reinar el silencio. El día que se queme el edificio paso de consultar a la oficinista, mejor llamo a los bomberos.
¡Muy bueno!
ResponderEliminarLa verdad es que a veces dan ganas de soltar alguna parida para desahogarte.
Lástima no tener una página semanal en un periodico, como Arturo Pérez Reverte. Habrá que hacerse un blog.
Saludos.